¿QUÉ NOS PASA SI OLVIDAMOS A NUESTRO NIÑO INTERIOR?

Lo primero que nos preguntamos es ¿Qué es el niño interior?

¿Y que nos ha pasado a través de la vida con nuestro niño interior?


Comenzamos el mes de abril en el que celebramos con todos los niños, los que andan corriendo de un lado a otro, y los adultos que somos detrás de una máscara que nos cubre con una coraza de madurez y seriedad.



La mayoría de nosotros pasamos por 4 etapas:


En una primera etapa de inocencia, conocemos la alegría de ser nosotros mismos, pero luego comprendemos el dolor de no tener derecho a ser como somos, que es la segunda etapa.

Llega enseguida el periodo de crisis o de rebeldía que es la tercera etapa. Con objeto de reducir el dolor, como niños o adolescentes nos resignamos y terminamos por crearnos una nueva personalidad para transformarnos en lo que los demás quieren que seamos.

Algunas personas permanecen estancadas en la tercera etapa durante toda su vida, es decir están enojados o en permanente situación de crisis. En la tercera y cuarta etapa es cuando creamos las numerosas “máscaras”, que nos acompañan durante la mayor parte de nuestra vida y que sirven para protegernos del sufrimiento.

Importancia de los NO para el niño que fuimos y seguimos siendo

No rompas, no brinques, no hagas travesuras…nuestros padres o las personas a cargo creen que con un NO” sabremos que lo que hacemos en ese momento no es correcto; pero ¿Qué pasa cuando somos adolescentes? La palabra NO sigue en nuestras vidas, no repruebes, no te arriesgues, no sueñes.

Al llegar a la edad adulta creemos que todos esos “No” han desaparecido y que, al culminar una carrera, casarnos y tener hijos seremos libres, y nos damos cuenta que esa palabra sigue presente en nuestra vida. No llores, no lo demuestres, no te expongas, ¡no!, ¡no!.

Los adultos estamos en una sociedad llena de prejuicios, de restricciones, de tabús, de normas sociales y de un “deber ser”, que ha ocasionado que nuestro “niño interior” esté lleno de todo lo que no nos deja disfrutar los momentos más importantes en nuestra vida.

La figura del niño interior es una propuesta del psicoanálisis para facilitar el trabajo de sanación. El niño interior es la imagen retrospectiva que cada persona se ha formado sobre el niño que fue en los diferentes momentos de su desarrollo. Todos asociamos la infancia con la espontaneidad, la inocencia y la sensibilidad.

Todos tenemos uno, pero muchas veces no conseguimos escucharlo ni conectar con él. El niño interior está relacionado con la gestión emocional y la manera como pensamos.

Solo aprendiendo a escucharle y a cuidarlo, se puede aprender a amarse a uno mismo, reconciliarse con las experiencias vividas, eliminando los bloqueos y cerrando en lo posible las heridas que quedaron abiertas.

Pero ¿Cuál es la dimensión del niño interior?

El desarrollo humano desde el nacimiento, supone una serie de pérdidas y sacrificios que incluyen crisis, traumas y sufrimiento.

En muchos casos hay que añadir dramas personales y familiares que constituyen profundos traumas en el desarrollo.

La memoria del individuo se organiza en torno a esas experiencias de dolor y la reacción ante ellas, esa sería la dimensión del niño interior.

¿Por qué es importante conectar con el niño interior?

Aprender a escuchar al niño interior.

El rechazo de las propias emociones y la huida de uno mismo tiene graves repercusiones en la coherencia emocional. En lugar de estar huyendo de lo que nos duele y asusta, para evitar afrontarlo, es importante trabajar en la conexión con esos conflictos por medio del niño interior.

Será una conversación íntima con esa fantasía del niño que fuimos lo que facilitará el desbloqueo progresivo de las emociones del adulto.

Escuchar al niño interior conlleva el coraje de cambiar el desconocimiento por la concentración, intentar cambiar la auto evasión por el hacerse presente y consciente en el aquí y el ahora.

Cómo reconocer si una persona no cuida a su niño interior. ¿Cuáles problemas pueden surgir?

Una persona no cuida a su niño interior en la medida en que sigue imponiéndose prohibiciones. Una autocrítica feroz, una auto exigencia imposible de cumplir, el rencor consigo mismo y los demás, y la tristeza de vivir en un contexto donde las situaciones se repiten una y otra vez.

La lucha con el niño interior produce bloqueos emocionales, tendencia a los sentimientos negativos de crítica o envidia, en detrimento de los positivos de aceptación y amor.

Entre los problemas que pueden surgir están la reproducción de los errores recibidos en la generación anterior. La incidencia de las propias heridas emocionales que se repetirán en los hijos.

Cómo sanar al niño interior.

La sanación del niño interior pretende conseguir la armonización emocional y la integración del pensamiento. Aprender a amarse a uno mismo, reconciliarse con las vivencias propias eliminando los bloqueos desarrollados y cerrando en lo posible las heridas que quedaron abiertas.

En la búsqueda de ese niño angustiado y escondido en ese pasado de incomprensión, podemos tratar de establecer un diálogo de perdón y comprensión. Amarnos y ser adultos que aman y cuidan a su niño interior.


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